viernes 16 de diciembre de 2011
lunes 21 de noviembre de 2011
La vida en plaza
Véndeme un poco de tu mundo
de tu mundo de ropajes
de colonias y de ambientes
de ese mundo casi real
en el que poco importa quién eres
y sólo importa lo que tienes
Véndeme un poco de tu mundo
de ese en el que puedo no ser yo
y se considera chic
siempre y cuando no hable de mi vida
más allá de las paredes taciturnas
en las que rebotan miles de palabras
hechas para el instante
y nada más
Véndeme un poco de tu mundo
donde ser bella
equivale a ser buena
y déjame echar un dólar- o dos-
en la amplia canasta de beneficencias que coleccionas
y que luego me darán entrada al mundo de papel brilloso
de alguna revista social
Véndeme un poco de tu mundo
de ese que está cercado
por una valla intangible
que sólo franquean quienes piensan como tú
ilusionados con llegar para quedarse
o acomodados en tu apacible vitrina de delirios de grandeza
seguros de pertenecer a él
Véndeme un poco de tu mundo
si se puede
si tengo el dinero para comprarlo
si te dejan tus accionistas
si no te tiemblan las rodillas
Véndeme un poco de tu mundo
o mejor
devuélveme el que me quitas
devuélveme las montañas y las cuencas desaparecidas
bajo una de tus casas de campo
devuélveme las palabras que se borraron de nuestros libros
y los hijos e hijas de esta patria que se tirotean en las esquinas
devuélveme la vida de las mujeres que pecan
porque no se parecen a las de tus vitrinas
devuélveme a los hombres que se derraman bajo el sol
para cubrir la cuota de cemento que alimenta tus arcas
devuélveme el futuro
que éste no es para ti nada más
devuélveme la libertad
y devuélvetela a ti misma
devuelve todo
devuélvelo por las buenas
sólo así sabrás lo que es felicidad.
abril 2011
jueves 14 de octubre de 2010
Los días se convierten
en eslabones
de una enredadera que florece
minuto tras minuto
en amarillos felices
rojos pasionarios
verdes soñadores
azules que se adormilan para iluminarse con los amaneceres
Y de cada flor
el fruto dulce, dulce del amor compartido
el fruto ardiente del deseo
el fruto jugoso y abundante de las visiones
el fruto húmedo de las neblinas que se levantan con las mañanas
Las semillas revientan
con el estruendo de las risas
de los besos hambrientos
de los vuelos que se levantan de nuestros corazones
y las cascadas de aves que se nos derraman mientras caminamos la vida
Para cada eslabón florecido
una mariposa que liba
Para cada mariposa
un mundo que se transforma desde el aleteo leve de sus alas
Y en cada espacio
en cada infinito pedazo de aire
tú
que germinas en mi alma
y me haces renacer
en eslabones
de una enredadera que florece
minuto tras minuto
en amarillos felices
rojos pasionarios
verdes soñadores
azules que se adormilan para iluminarse con los amaneceres
Y de cada flor
el fruto dulce, dulce del amor compartido
el fruto ardiente del deseo
el fruto jugoso y abundante de las visiones
el fruto húmedo de las neblinas que se levantan con las mañanas
Las semillas revientan
con el estruendo de las risas
de los besos hambrientos
de los vuelos que se levantan de nuestros corazones
y las cascadas de aves que se nos derraman mientras caminamos la vida
Para cada eslabón florecido
una mariposa que liba
Para cada mariposa
un mundo que se transforma desde el aleteo leve de sus alas
Y en cada espacio
en cada infinito pedazo de aire
tú
que germinas en mi alma
y me haces renacer
viernes 24 de septiembre de 2010
El mundo que nace de nuestras letras

La historia existe gracias a las letras que le han puesto nombre al heroísmo, al afán de justicia, a la necesidad de adelantar causas y a los sentimientos humanos que yacen bajo nuestros actos. Quizás por eso desde muy pequeña quedé enamorada de la palabra y de los libros. Algo me decía que en ellos existía un Aleph como el de Borges y que en ellos encontraría el infinito mundo soñado, simultáneamente, avasalladoramente, vívidamente… sin tener que moverme de otro punto que es portal al universo y que es mi mente, mi ser, mi espíritu.
Escribir siempre fue uno de mis sueños. Parecía la evolución natural luego de tanto leer. Sin embargo, aunque llevo años escribiendo, me tardé bastante en abrazar la escritura creativa. Me faltaba algo más que los libros, me faltaba vivir, evolucionar, liberarme de cargas impuestas por la domesticación social, me faltaba amar, me faltaba aprender a ser solidaria, me faltaba la inspiración que nos da conocer gente valiente, me faltaban voces interlocutoras… me faltaba valentía.
Es aquí cuando tengo que hacer una pausa para agradecer a personas que son importantes para mí porque han sido parte del proceso que me permitió aprender, vivir, evolucionar, amar, ser solidaria, asumir con valentía la palabra y la acción. Estos procesos toman años… pero también pueden pasar por temporadas de aceleración cuando nos encontramos en el momento correcto, con la gente correcta y la actitud correcta.
Mi compañera Magdaline- una musa rebelde y retadora- sabe que ella es parte de todos esos procesos… muchas otras amigas también lo saben porque se los he dicho. Pero a quienes quiero decirle hoy es a los compañeros y compañeras del Colectivo Homoerótica… decirles cuánto les admiro, cuánto me inspiran, cuánto les quiero, cuán orgullosa me siento de ustedes… y cuán agradecida estoy de que me hayan permitido compartir con ustedes este proceso de creación, evolución y rebelión que es escribir desde nuestra comunidad LHBTT. Han sido maestras y maestros para mí y sin la presencia de ustedes en mi vida, muy probablemente mis letras creativas estuvieran aún flotando en la mente del universo y no habrían llegado al papel…Gracias a todos y todas.
Amárilis
23 sept 2010
miércoles 1 de septiembre de 2010
martes 8 de junio de 2010
A veces tenemos que caernos en pedazos
ver cómo se nos desprenden las ideas
llorar desesperadas con los adioses que se convierten en silencios
guardar luto por el futuro perdido
y luego
renacer de la tierra alimentada por nuestra carne
amando intensamente todo lo que nos rodea
y florecer
Foto por Jaime R. Pagán Jiménez
sábado 27 de marzo de 2010
Un comienzo
Al pasar por uno de los cruces de la avenida, miró a un lado y le abofeteó la pobreza de la mujer que pedía una peseta en un vaso de cartón que leía Mc Donald's. La luz roja la obligó a detenerse al lado. Decidió mirarse en el espejo y pintarse los labios de rojo.
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